Fijos discontinuos: Para el cálculo de la antigüedad a efectos del complemento salarial y la promoción profesional sólo computan los servicios efectivamente prestados

antiguedad de los fijos discontinuos

El Tribunal Supremo ha vuelto a sentenciar que en el caso de los trabajadores fijos discontinuos, para el cálculo de la antigüedad en lo que respecta de los complementos salariales y/o la promoción profesional sólo computan los servicios efectivamente prestados (sentencia del TS de 18 de diciembre de 2018, que reitera doctrina).

El caso concreto enjuiciado
La cuestión planteada en el presente recurso de casación para unificación de doctrina consiste en determinar como se computa la antigüedad en la empresa de los trabajadores fijos discontinuos, a efectos de devengar el complemento salarial por antigüedad y de causar otros derechos, como el de la promoción profesional.

Más concretamente, se cuestiona si a tales efectos debe computarse todo el tiempo transcurrido desde que se inició la prestación de servicios, aunque no se trabajara, o sólo el tiempo de prestación de servicios efectivos durante las sucesivas campañas a las que fueron llamados.

El caso alude en concreto a un amplio colectivo de trabajadores fijos discontinuos que prestaban sus servicios como auxiliares administrativos para la AEAT. El convenio aplicable es el Convenio Colectivo para el personal laboral de la Agencia Estatal de Administración Tributaria.

La sentencia
El Tribunal Supremo da la razón a la AEAT frente a la pretensión de los trabajadores y avala que a efectos del cómputo de la antigüedad para la promoción económica y profesional, sólo sean computables los servicios efectivamente prestados.

El convenio dispone textualmente lo siguiente sobre la antigüedad: Este complemento está constituido por una cantidad fija de 24,86 euros mensuales, que se devengarán a partir del día primero del mes en que se cumplan tres o múltiplos de tres años de relación laboral prestando servicios efectivos en el ámbito de aplicación de este Convenio.”.

Del tenor literal de esa disposición, razona el TS, se deriva que para cumplir cada trienio hacen falta tres años de prestación de servicios efectivos.

Es cierto, reconoce la sentencia del Supremo, que el concepto de antigüedad es complejo y no tiene un sentido unívoco, ni desempeña la misma función en los distintos aspectos que puede tener en la relación laboral porque, como decíamos en nuestra sentencia de 15 de marzo de 2010 (Rec. 90/2009 ) “La antigüedad es, según uno de los significados que recoge el Diccionario de la Real Academia, “el tiempo transcurrido desde que se obtiene un empleo”.

Pero ese tiempo, razona la sentencia, puede ser definido de forma distinta, según los efectos a los que se refiere su cómputo, y en el ámbito laboral puede no ser lo mismo la antigüedad a efectos de promoción económica que la antigüedad a efectos de promoción profesional o del cálculo de las indemnizaciones por la extinción del contrato…”.

Y en este caso concreto, como el Convenio habla de la prestación de “servicios efectivos” cabe concluir que en el convenio ha optado por el cómputo del tiempo de prestación de servicios efectivos y no por el de vinculación a la empresa, por cuánto una cosa es el periodo de vigencia del contrato fijo-discontinuo, determinado por el inicio del contrato que desde el día que se firma es fijo, y otra el tiempo real de prestación de servicios, de ejecución del contrato que no requiere prestaciones recíprocas fuera de las temporadas que lo motivan, tiempo real de actividad que es el que el convenio quiere que se compute a efectos del complemento salarial de antigüedad.

Además, entiende el Supremo, esta solución interpretativa es la que más se adecua al sentido prístino del premio por antigüedad, cuyo objeto es premiar la mayor permanencia del trabajador en la empresa por la mayor experiencia que se adquiere con la estabilidad en el empleo, así como la lealtad que supone no cambiar de empresa llevando a otra los conocimientos adquiridos.

En este sentido, recuerda el TS, pueden citarse las sentencias del TJUE de 17 de octubre de 1989 Caso Danfoos y 3 de octubre de 2006. Caso Cadman y Healt, que resaltan la importancia de la experiencia que da la prestación de servicios efectivos y emplean ese dato para entender que no existe discriminación indirecta de la mujer por causa de ese complemento salarial.

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