Acoso laboral: la AP de Alicante condena a 6 meses de prisión a un jefe de cocina de un colegio por un delito de acoso laboral (art. 173.1 del CP)

Condenado a seis meses de prisión un jefe de cocina por acoso

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Alicante ha condenado a seis meses de prisión a un jefe de cocina por un delito de acoso laboral cometido sobre una compañera de trabajo que era su subordinada. La sala, que confirma la sentencia del Juzgado de lo Penal número 2 de Alicante, considera que la víctima, una ayudante de limpieza y de cocina, fue avergonzada y humillada por el condenado cuando coincidieron trabajando en las cocinas de un colegio de Alicante (sentencia de la AP de 20 de noviembre de 2018).

El caso concreto enjuiciado
Un trabajador era jefe de cocina de la empresa (NX), desempeñando su trabajo en un Colegio de Alicante. Como ayudante de limpieza y de cocina, subordinada al acusado, trabajaba también allí,
con un contrato temporal entre abril y junio de 2016, la denunciante.

– En una ocasión, el acusado le dijo “mírame el plátano”, aludiendo al plátano que se había puesto a la altura de los genitales, avergonzando con esta actitud a la denunciante.

– El día 3 de junio de 2016, aprovechó que la mujer había entrado en un cuarto con objetos de limpieza, para sujetar la puerta impidiendo que saliera y diciéndole “porque sé que tienes novio, sino te ponía fina filipina, que estás muy buena”.

– El día 6 de junio de 2016, cuando la mujer llevaba un carro con bandejas, el acusado le dio un guantazo en el cuello. Todo ello avergonzó y humilló a la mujer”.

La sentencia del Juzgado de lo Penal condenó al trabajador como autor de un delito de acoso laboral del artículo 173.1 del Código Penal. El trabajador interpone recurso de apelación contra la sentencia de instancia, alegando error en la apreciación de la prueba, entendiendo que no concurre prueba de cargo susceptible de enervar el principio de presunción de inocencia que le asiste.

La sentencia de la AP
La Audiencia Provincial desestima la demanda interpuesta por el trabajador y ratifica la sentencia del Juzgado de lo Penal.

En su sentencia, la AP señala que el Magistrado de instancia, después de presenciar la prueba practicada en virtud de los principios de inmediación y oralidad, llega a la convicción de que los hechos acaecieron del modo y manera que expone en el relato.

Esta valoración, razona la AP, debe respetarse por no existir razón alguna que permita al Tribunal cuestionar el grado de credibilidad ofrecido por unos y otros en la vista oral. Como expresa la STS de 8 de febrero de 1999 “la credibilidad del testigo, está sujeta a la percepción directa del Tribunal que la recibe, es decir, a la inmediación, de forma y manera que sólo el tribunal que directamente ha percibido la prueba puede valorarla por ser el destinatario de la actividad probatoria”, recordándose que es doctrina consolidada de la Sala Segunda del Tribunal Supremo que la declaración de la víctima es, por sí sola, capaz de provocar el decaimiento de la presunción de inocencia siempre que en dicha declaración no aparezcan sospechas de parcialidad o intereses ajenos a la mera expresión de la verdad de lo ocurrido, y en tal sentido como aspectos. No concurre datos ni indicios que permitan mínimamente sospechar que la denunciante se
haya convenido con, Miriam y Susana para incriminar falsamente al acusado.

En el caso de autos, determina la AP, concurre prueba de cargo suficiente para enervar el principio de presunción de inocencia que asiste al recurrente. Se constata que hubo actividad probatoria obtenida sin vulneración de derechos y garantías fundamentales e incorporada al proceso con arreglo a los principios que le son propios, siendo razonables las conclusiones alcanzadas por el Juzgador de instancia, debiendo prevalecer su objetiva e imparcial valoración sobre la parcial e interesada del recurrente.

Además, determina la AP, el artículo 173.1 CP sanciona a los que, en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima.

Y en este sentido, concluye la sentencia, los hechos declarados probados en la sentencia de instancia, perpetrados por el acusado contra su subordinada, son perfectamente subsumibles en el tipo objeto de condena. La repetición o permanencia de los tratos humillantes dispensados por el recurrente debe calificarse como acoso subsumible en el artículo 173.1 CP ., siendo el bien jurídico protegido la dignidad de la persona, entre otros ámbitos, en el marco laboral, evitando situaciones humillantes o degradantes contra subordinados, sin que conductas inaceptables se puedan justificar alegando que se tratan de “bromas” de mayor o menor gusto.

La denunciante tiene derecho a no sufrir sufrimientos físicos o psíquicos humillantes, vejatorios o envilecedores. El acoso laboral tiende a degradar al trabajador/a con una grave falta de consideración a su persona. Por todo ello, desestima el recurso interpuesto por el trabajador.

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