La comunicación interna ayuda a crear organizaciones sanas

Gran parte de los problemas en las organizaciones están directamente relacionados con una mala o inexistente planificación de la comunicación. No resolver estos problemas a tiempo, por falta de análisis, anticipación, seguimiento y herramientas, compromete seriamente a la organización. Seguramente acabará reflejándose en los resultados de la misma.

Es gracias a la comunicación interna que las compañías consiguen difundir sus valores, misión y visión con sus ‘clientes internos’, es decir, con sus empleados. La comunicación interna contribuye a que la plantilla se alinee con la cultura corporativa y con la estrategia. Digamos que, por esta razón, la comunicación ayuda a crear organizaciones sanas.

Las organizaciones que otorgan un papel estratégico a la comunicación motivan a sus colaboradores y los mantienen al tanto de sus logros, pero también de sus fracasos, aseguran que los objetivos son comprendidos y recogen aportes que enriquezcan los procesos y, consecuentemente, los resultados.

A pesar de todo lo que estamos comentando, aún existen empresas que descuidan la comunicación y que, además, se niegan a invertir en ella. Esto acarrea verdaderos problemas como los que vamos a enumerar a continuación:

  • Desorientación y dificultades en el alineamiento del empleado con la estrategia corporativa. Si no hay buena comunicación entre los empleados y los superiores, cada uno comprenderá las tareas de manera diferente. Es necesario formalizar los diálogos que se dan entre los colaboradores, estimular conversaciones, compartir información…
  • Ausencia de compromiso y colaboración. Hay que conseguir que todos se sientan parte de la organización para fortalecer los vínculos y así contar con empleados realmente comprometidos con la causa. ¿Cuántas empresas invierten dinero en definir sus valores, misión y visión, pero no las comunican adecuadamente?
  • Obstáculos en la difusión de la comunicación.
  • Enemigos: el rumor, la ‘confidencialidad’ y la desconfianza. Si la información no se difunde por medios oficiales se producen vacíos de información que son llenados por el rumor.
  • Desprotección del talento. Tenemos que conocer el desempeño de las personas que trabajan en la organización. Sin bases de información dinámicas y ágiles es una tarea imposible, lo que merma el crecimiento organizacional.
  • Desmotivación y la consecuente pérdida de productividad. Si los empleados se sienten desinformados consideran que sus opiniones o ideas no importante, dejan de poner interés y pasión. Acudirán al trabajo para cumplir con unos mínimos pero no irán más allá. Serán colaboradores muy poco productivos puesto que no estarán unidos a la misión de la empresa.
  • Empeoramiento del clima laboral. Si no dejas hablar y no escuchas al personal, cualquier acción puede acabar en negatividad, secretismos y rumores.
  • Inexistencia de oportunidades de desarrollo en habilidades directivas.
  • Problemas de adaptación al cambio.
  • Saturación en las bandejas de entrada. Es recomendable encontrar canales más eficaces para la comunicación interna. De este modo conseguiríamos rebajar el número de correos que cada colaborador recibe y aumentaría la eficacia del correo haciendo uso del mismo cuando realmente es necesario.
  • Ausencia de espacios de colaboración. Lo que hoy día se conoce como coworking corporativo: espacios para trabajar de manera colaborativa y transversal.
  • Dificultad para gestionar el conocimiento. Ante los cambios, las compañías deben adoptar nuevos hábitos y convertirse en organizaciones más dinámicas y maleables. Esto implica la utilización de herramientas eficaces de comunicación interna, plataformas que faciliten la acumulación y el fácil acceso al conocimiento.
  • Toma de decisiones compleja. Hay que confiar y delegar ciertas tareas a los equipos y además dotarles de la toma de decisiones.
  • Falta de canales ascendentes. La escucha activa de los colaboradores ayudará a conocer el sentimiento y opinión que predomina en la plantilla sobre la manera de hacer de la compañía. Es necesaria la implementación de canales para canalizar sugerencias de manera ascendente. Muchas de estas sugerencias pueden, por ejemplo, mejorar procesos que la organización no conocía que fallaban.
  • Monitorizar las opiniones del personal. Es una realidad, lo que no se mide no se puede mejorar. Tener un seguimiento de las opiniones de los colaboradores es una fuente de datos increíble y muy útil. Gracias a estas herramientas los directivos reciben feedback directo de la plantilla.
  • Desconocimiento del organigrama y problemas para encontrar expertos. Este punto acarrea problemas que merman la productividad considerablemente y que hacen que el trabajo se duplique. Muchos empleados no conocer la organización por departamentos de la empresa, por lo tanto no saben a quién deben dirigirse cuando necesiten ayuda.

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